La confianza en las hardware wallets sufrió uno de sus mayores golpes tras revelarse que un error de software presente durante años en dispositivos Coldcard permitió a atacantes reconstruir frases de recuperación y robar 1.367 BTC, valorados en aproximadamente 89 millones de dólares. La vulnerabilidad, originada por un fallo en la generación de números aleatorios, expuso a miles de usuarios y reabrió el debate sobre los riesgos que incluso los dispositivos de almacenamiento en frío pueden enfrentar.
Las investigaciones indican que el problema no puede solucionarse únicamente instalando la última actualización de firmware. Los usuarios cuyos monederos fueron creados con versiones vulnerables deben generar una frase de recuperación completamente nueva y transferir todos sus bitcoins a una nueva cartera, ya que las semillas originales continúan siendo inseguras.
El incidente ya es considerado por varios expertos como uno de los episodios de seguridad más graves en la historia de las billeteras físicas de Bitcoin.
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De acuerdo con el análisis más reciente de Galaxy Research, los atacantes consiguieron sustraer 1.367 BTC desde 4.585 direcciones de Bitcoin mediante tres oleadas de ataques.
La primera ofensiva ocurrió el 30 de julio, cuando fueron drenados 1.082,65 BTC desde 1.196 billeteras en apenas 41 minutos, una velocidad que llamó inmediatamente la atención de los investigadores.
Las campañas posteriores ampliaron el número de víctimas hasta elevar las pérdidas totales a cerca de 89 millones de dólares.
Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es que las últimas oleadas comenzaron a dirigirse hacia billeteras con saldos considerablemente menores. Esto sugiere que los atacantes ya no buscan únicamente grandes tenedores de Bitcoin, sino que están intentando vaciar cualquier cartera que continúe siendo vulnerable.
Las investigaciones apuntan a que la raíz del incidente se remonta a marzo de 2021, cuando una modificación en el firmware provocó que determinados dispositivos Coldcard dejaran de utilizar el generador de números aleatorios por hardware (Hardware Random Number Generator) durante la creación de las frases de recuperación.
En condiciones normales, una hardware wallet utiliza componentes físicos especializados para generar valores completamente impredecibles, garantizando que las claves privadas sean prácticamente imposibles de adivinar.
Sin embargo, ingenieros de Block descubrieron que un error de programación hizo que los dispositivos afectados recurrieran a un generador pseudoaleatorio basado en software, mucho más predecible.
Según el análisis técnico, el código omitía accidentalmente el generador físico y utilizaba un sistema determinístico inicializado mediante información relativamente predecible, incluyendo:
Aunque dichos valores no son totalmente públicos, redujeron significativamente la imprevisibilidad esperada en la creación de las frases de recuperación.
El problema tuvo un impacto directo sobre la entropía, uno de los elementos fundamentales de la seguridad criptográfica.
La entropía representa la cantidad de combinaciones posibles que pueden existir al generar una clave privada. Cuanto mayor sea este valor, más difícil resulta reconstruir una frase de recuperación mediante fuerza bruta.
Los investigadores estiman que:
Estas cifras contrastan con los aproximadamente 128 bits de entropía esperados en una frase estándar BIP-39 de 12 palabras.
La diferencia resulta enorme desde el punto de vista criptográfico.
Cada bit adicional duplica el número de combinaciones posibles. Mientras una frase de 128 bits requeriría miles de millones de años para romperse incluso utilizando una capacidad de cómputo extraordinaria, una semilla reducida a 40 bits podría llegar a ser reconstruida en cuestión de horas utilizando hardware moderno.
Esta drástica disminución permitió que los atacantes elaboraran enormes bases de datos de posibles frases semilla antes incluso de seleccionar a sus víctimas.
Los especialistas creen que los responsables del ataque no comprometieron físicamente los dispositivos.
En cambio, aprovecharon la debilidad matemática de las semillas para reconstruir las posibles claves privadas generadas por los dispositivos afectados.
Posteriormente compararon esas claves con direcciones existentes en la blockchain de Bitcoin hasta identificar aquellas que contenían fondos.
Galaxy Research señala que el primer ataque mostró un patrón extremadamente uniforme:
Para los investigadores, esto demuestra que los atacantes ya poseían las claves privadas antes de iniciar el robo y simplemente ejecutaron un proceso automatizado para transferir los fondos.
Tras hacerse público el problema, CoinKite, fabricante de Coldcard, publicó una actualización destinada a corregir el error en la generación de números aleatorios.

Sin embargo, la compañía fue clara al advertir que instalar el nuevo firmware no protege automáticamente las billeteras existentes.
Si la frase de recuperación fue creada utilizando una versión vulnerable del software, esa semilla continúa siendo débil incluso después de actualizar el dispositivo.
Por ello, la recomendación oficial consiste en:
La empresa también advirtió que restaurar la antigua frase semilla en otro dispositivo no resuelve el problema, ya que la vulnerabilidad está presente en la propia semilla y no únicamente en el hardware.
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CoinKite explicó que algunos usuarios cuentan con una protección adicional.
Aquellos que utilizaron una passphrase BIP-39 fuerte junto con su frase de recuperación enfrentan un riesgo considerablemente menor, ya que esta contraseña agrega una capa criptográfica independiente que dificulta enormemente la reconstrucción de la clave privada.
Asimismo, las billeteras cuya semilla fue creada manualmente mediante al menos 50 lanzamientos de dados no resultan afectadas por este fallo, debido a que no dependen del generador vulnerable del firmware.
Mientras miles de usuarios comenzaron a instalar el firmware corregido, aparecieron nuevos reportes que complicaron aún más la situación.
Algunos propietarios indicaron que la actualización dejó ciertos dispositivos aparentemente inutilizables, un problema conocido como “bricking”, en el que el equipo deja de funcionar correctamente tras instalar nuevo software.
Aunque todavía no existe una explicación definitiva, una de las hipótesis planteadas es que la actualización fue desarrollada y distribuida con gran rapidez debido a la gravedad de la vulnerabilidad, por lo que aún no habría pasado por un proceso completo de auditoría.
El fundador de CoinKite, NVK, publicó un mensaje público en la red social X donde pidió disculpas por lo ocurrido.
El ejecutivo afirmó que tanto él como su equipo se encuentran “devastados” por la situación y aseguró que la empresa asume toda la responsabilidad por el error presente en el firmware.
También indicó que los ingenieros trabajan de forma permanente para comprender completamente el alcance del incidente y determinar cuántos usuarios podrían verse afectados.
Uno de los aspectos más delicados del incidente es que los detalles técnicos del fallo ya son públicos.
Los investigadores advierten que esto aumenta la probabilidad de que aparezcan nuevos atacantes intentando explotar la misma debilidad.
De hecho, las oleadas más recientes mostraron un comportamiento diferente respecto a los primeros robos:
Por ahora no está claro si se trata del mismo grupo modificando su estrategia o de nuevos actores aprovechando una vulnerabilidad que ya es conocida por toda la comunidad.
El alcance del ataque generó una rápida reacción entre varias figuras reconocidas del ecosistema Bitcoin.
El director ejecutivo de Strike, Jack Mallers, calificó el episodio como “uno de los incidentes de seguridad más graves que ha visto Bitcoin”, reflejando la preocupación existente dentro de la industria.
Por su parte, el cofundador de Binance, Changpeng Zhao (CZ), recordó que ningún sistema ofrece seguridad absoluta, incluso cuando se trata de hardware wallets.
Según Zhao, este caso demuestra la importancia de diversificar los fondos entre varias billeteras, reduciendo así el impacto potencial de una vulnerabilidad inesperada.
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Los expertos en seguridad coinciden en que cualquier persona que haya creado una billetera Coldcard utilizando el firmware afectado y sin una passphrase BIP-39 adicional debería actuar con rapidez.
La recomendación más segura consiste en:
El incidente demuestra que incluso las soluciones de autocustodia más respetadas pueden verse comprometidas por errores de implementación aparentemente pequeños, pero con consecuencias enormes desde el punto de vista criptográfico. Para la comunidad Bitcoin, la crisis de Coldcard se convierte en un recordatorio de que la seguridad no depende únicamente del hardware, sino también de la calidad del software que protege las claves privadas y de la capacidad de reaccionar rápidamente cuando aparece una vulnerabilidad crítica.
La entrada Hack de Coldcard: el fallo que permitió el robo de 1.367 BTC y sacudió la seguridad de las hardware wallets se publicó primero en Criptoinforme.