Las stablecoins han dejado de ser un experimento marginal dentro del ecosistema cripto para posicionarse como una de las infraestructuras más disruptivas en la evolución del dinero digital. Según proyecciones recientes de Chainalysis, los pagos con stablecoins podrían escalar hasta $1.5 cuatrillones en volumen anual para 2035, un crecimiento que no solo desafía a los sistemas tradicionales, sino que amenaza con redefinir el núcleo del sistema financiero global.
Este cambio no es teórico. Ya está en marcha. Y su velocidad está obligando a bancos, fintechs y gigantes de pagos a replantear sus estrategias.

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En 2025, las stablecoins procesaron aproximadamente $28 billones en volumen económico real ajustado, una cifra que ya rivaliza con segmentos clave del sistema financiero tradicional. Sin embargo, lo verdaderamente relevante es la trayectoria.
Si las tendencias actuales se mantienen, el volumen podría crecer hasta $719 billones para 2035 sin necesidad de catalizadores adicionales. Pero con factores macro en juego, la cifra podría escalar hasta los $1.5 cuatrillones, superando ampliamente el tamaño actual del mercado global de pagos transfronterizos.

Este crecimiento está impulsado por una ventaja estructural: las stablecoins no dependen de intermediarios complejos, ni de procesos lentos. Operan sobre infraestructura blockchain, lo que cambia completamente las reglas del juego.
Los sistemas de pago tradicionales —basados en redes bancarias, cámaras de compensación y múltiples intermediarios— presentan limitaciones claras: lentitud, costos elevados y horarios restringidos.
Las stablecoins, en cambio, ofrecen:
Esto permite funcionalidades avanzadas como:
El resultado es una reducción significativa de costos operativos y una mejora radical en la eficiencia. Sectores como remesas, pagos B2B y gestión de tesorería ya están adoptando esta tecnología.
Uno de los errores más comunes al analizar el crecimiento de las stablecoins es fijarse en el volumen bruto on-chain, que puede estar inflado por actividades como arbitraje o bots.
Para evitar distorsiones, los analistas utilizan el volumen ajustado de stablecoins, que filtra actividades no económicas y se centra en usos reales como pagos, remesas y liquidaciones.
Este indicador muestra un crecimiento compuesto anual del 133% desde 2023, alcanzando los $28 billones en 2025.
Este dato es crucial porque confirma que las stablecoins ya no son solo herramientas especulativas, sino infraestructura financiera real.
El crecimiento base es impresionante, pero lo que realmente podría disparar las cifras son dos factores macroeconómicos clave:
Entre 2028 y 2048, se estima que entre $80 y $100 billones pasarán de los Baby Boomers a Millennials y Generación Z.
Estas generaciones tienen una relación completamente distinta con el dinero:
Se estima que este cambio generacional podría añadir $508 billones en volumen anual de stablecoins para 2035.
El segundo gran catalizador es la integración de stablecoins en el comercio cotidiano.
Actualmente, pagar con criptomonedas sigue siendo una decisión consciente. Pero cuando los comercios adopten esta tecnología de forma masiva, el proceso será invisible para el usuario.
En ese escenario:
Se estima que esta adopción podría añadir otros $232 billones en volumen anual para 2035.
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El crecimiento de las stablecoins no solo representa una innovación tecnológica, sino una amenaza directa a los gigantes del sistema de pagos.
Empresas como Visa y Mastercard podrían enfrentar una competencia sin precedentes.
Si las tendencias actuales continúan, el volumen de transacciones on-chain podría igualar al de estas redes entre 2031 y 2039.
A diferencia de los sistemas tradicionales, las stablecoins eliminan:
Esto introduce una nueva dinámica competitiva basada en:
El cambio no está pasando desapercibido. Grandes actores del sector financiero ya están moviéndose.
Por ejemplo:
Estas decisiones reflejan un cambio de mentalidad: las stablecoins ya no se ven como una amenaza externa, sino como una parte fundamental del futuro financiero.
La convergencia de tres factores clave está definiendo el futuro:
En este nuevo paradigma, las stablecoins no reemplazarán completamente a los sistemas tradicionales, pero sí reducirán significativamente su poder.
Las instituciones que adopten esta tecnología a tiempo podrán:
Por el contrario, aquellas que se queden atrás podrían terminar operando sobre infraestructuras de terceros, con márgenes más reducidos y menor control estratégico.
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Las proyecciones hacia $1.5 cuatrillones en pagos con stablecoins para 2035 no son simplemente cifras llamativas. Representan un cambio estructural en la forma en que el dinero se mueve a nivel global.
La evidencia es clara:
El sistema financiero está entrando en una nueva fase, donde la infraestructura blockchain se perfila como el estándar.
Y en el centro de esta transformación, las stablecoins no solo serán protagonistas, sino el eje sobre el cual se construirá la próxima generación de pagos globales.
La entrada Pagos con stablecoins podrían alcanzar $1.5 cuatrillones para 2035 y redefinir el sistema financiero global se publicó primero en Criptoinforme.